“La noche encamino tus pasos hacia mí, no era
demasiado tarde para abrir los brazos hacia la calidez de tu presencia, el sendero
se ilumino, mi alma se ennobleció y tú, tú estabas ahí, bajo tu luz se
desvanecieron las sombras, y la acústica del manto estelar me dejo sentir bajo
tu piel, suave esencia, armonía y seducción en el ritmo de tu cuerpo, creando
sensaciones… El reloj había dejado de caminar
mostrando incertidumbre, esas manecillas indicaban un lapso, el momento
del encuentro, el espacio donde no importa el tiempo.
Cuantas
preguntas hay en el aire, tantas voces a las que no alcanzo a escuchar, el
movimiento inquietante de los deseos, y la razón que se filtra a la reunión
¿cómo detener una historia que no ha sido creada? ¿De qué manera se aquieta el
susurro del viento que no cesa de clamar tu nombre? Las respuestas a estas
preguntas no quisiera saber, anhelo la creación de la historia, una secuencia
de motivos que me lleven a enredarme en ese viento, con todo lo que me pueda
encontrar, quiero llegar ahí, donde tus brazos me esperen y tus labios me
envuelvan, quiero quedarme ahí y encontrarme en cada beso la pasión y en cada
mirada con la razón que me diga que tú también estas ahí conmigo.
Autora: Ara Rodriguez